JPG

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JPG no es un libro. Aunque también es un libro, en rigor es mucho más que eso: es el resultado de un largo proceso de años de trabajo en el que Jose de la Vega (el encargado de la parte textual) y Jesús Ruiz Ropero (el encargado de la parte audiovisual) han dado forma a un proyecto infinito, compuesto por música, interpretación, poesía recitada, poesía leída, videoarte… JPG es, en cierto modo, un mundo, un bosque en el que perderse y en el que siempre se encuentra algo inesperado.

En este largo proceso de decantación, Ediciones Paralelo funge como colaborador necesario. Y orgulloso. Un libro se abre como una puerta, y éste da paso –al mismo tiempo que funciona como manual de instrucciones– al artefacto coherente y cerrado, al delirio preciso que sus dos autores han sabido construir.


El bosque

¿Qué vale una mujer? ¿Para qué sirve
una mujer viviendo en puro grito?
Ángela Figuera.

Siempre pensé que los hombres eran árboles.
Me imaginé perdido y frondosa.

Corría y sentía sus hojas como orgánicas caricias.
Los muñones de sus ramas golpeaban como orgasmos
y las luciérnagas atraídas sesteaban,
zumbando entre los grilletes

que ataban la mujer al pétalo.

{los árboles no son todo el bosque}

Dormía sin querer dormir, ama(n)sado,
comencé a enraizarme hasta el hígado del mundo,
sin yo querer hendirme
en ninguna Tierra, pero me atraían
sus fibrosos troncos y sollozaba.

{los árboles no son todo el bosque}

Sollozaba amarga y savbia:

«Taladme cuando sea adulta. Abandonadme al río
mientras bramo:

«Son las costuras las que civilizaron el
Mundo, no los tronos o los laureles.
Dejad que rezume al hombre y busque
el embate de la luz en los llanuras des-
pejadas, huida de la humbría. Allí es-
taré, silente, descansada entre vulvas.
Convencidas de lo vasto de sus raíces,
desbarbaremos el macho visaje».

El eco se pierde entre los leños. Lo devoran dentelladas. Son
manada, son golpes de hebilla o siempre tienen
hambre. Al final, uno son todos».

Sus besos se extinguieron entre mis omoplatos.
Tapé, cobarde, en mi boca todos los gritos de todas
|las mujeres:

{los árboles no son todo el bosque}.

Ya no temblarán luciérnagas sobre las llanuras.